Cómo calcular el margen de beneficio de los productos de una tienda online

Cómo calcular el margen de beneficio de los productos

El margen de beneficio de un producto nos indica el ingreso de demás que hemos obtenido tras hacer frente a sus costes. Vamos a ver un sencillo tutorial sobre cómo calcular dicho margen y algunos consejos para que hagamos nuestra rentabilidad del e-commerce aún mayor.

Pasos para calcular el margen de beneficio de los productos del e-commerce

¿Necesitas calcular el margen de beneficio de los productos de tu negocio online? Para aplicar el precio correctamente en el catálogo de productos de la tienda online necesitamos saber primeramente si estamos obteniendo beneficios. ¡Descubre cómo calcular el margen de beneficio cuando creas un negocio online!

PASO 1: Tener en consideración todos los integrantes de la fórmula

La fórmula tradicional para el cálculo del margen de beneficio de un producto del e-commerce es la siguiente:

Fórmula para calcular el márgen de beneficio: MB=(p-cv)*Q-CF

Donde MB=margen de beneficio; p=precio; cv=coste variable; Q=cantidad vendida; CF=Costes fijos.

PASO 2: Cómo asignar a cada dato su valor

El precio que se debe fijar al producto deberá ir directamente influenciado por la estrategia seguida por la empresa. ¿Precios altos en el e-commerce? Debemos tener en cuenta el valor añadido o la diferenciación que el producto ofrece a los clientes. ¿Precios bajos en la tienda online? Porque ofrecemos a nuestros clientes precios reducidos, aunque la calidad de los productos no sea tan buena.

El coste variable deberá calcularse dependiendo de múltiples factores: precio de adquisición, de fabricación, de envío, transporte, diferenciación, calidad, costes por post-servicio y demás. Hay que tener en cuenta también que costes de mano de obra, de fabricación y demás deben ser repartido por cada unidad producida o recibida, puesto que una sola unidad no contiene todo este coste. Estos son conceptos de contabilidad de coste que podemos aplicar a un negocio online.

La cantidad vendida no dependerá de nosotros, pues son los clientes quienes compran, aunque mediante esfuerzos de marketing para e-commerce sí podemos influir en esta cantidad.
Y, por último, los costes fijos al igual que los variables deberán de ser repartidos de la manera más proporcionalmente posible entre las unidades vendidas.

PASO 3: Obtener el precio a través de nuestro propio margen

Si queremos establecer nuestro propio margen de beneficio sobre el coste de un producto de la tienda online podremos usar la siguiente fórmula para así obtener el beneficio que deseamos. La fórmula es la siguiente:

Precio= [Coste/(100-% del margen)]*100

Por ejemplo: imaginemos que vendamos un producto que nos cuesta 20 euros y queramos obtener un margen del 10%. Aplicando la fórmula obtenemos:

Precio=[20/(100-10)]*100=22’22 euros.

El precio del producto sería de 22’22 euros (podríamos redondearlo). Esta fórmula tiene la ventaja de que seríamos nosotros mismos los que, a partir del coste, establecer un precio al producto que nos ayude a ganar la rentabilidad deseada. Todo ello quedará reflejado en la política de precios del negocio del e-commerce.

PASO 4: Otros precios para ganar rentabilidad

Aunque hemos presentado la fórmula común y una fórmula con un margen de beneficio, existen otras formas de fijar un precio y obtener el margen de beneficio de los productos que vendemos en el e-commerce.

  • Precios múltiples. Se basa en asignar a cada producto que ofertamos un precio diferente. De esta forma, y de manera estratégica, podremos asignar a diferentes productos precios distintos dependiendo de su utilidad, calidad o posicionamiento. Sirve mucho para elevar el margen de beneficio en aquellos productos que sustancialmente ganamos más que en otros. Es importante conocer qué causa este beneficio superior para ofrecer una justificación al precio superior.
  • Precios con descuento. Muchas veces, el impulso por comprar aquellos productos que andan con un descuento o una rebaja puede suponer un alto porcentaje de beneficio si se aplica con cuidado. Hay que tener en cuenta que no podemos permanecer con los precios en descuento, y que a largo plazo podría suponer un problema establecer dicha rebaja.
  • Precios psicológicos. Redondear los precios quizás a veces no es una mejor opción. En el ejemplo que poníamos antes nos salía un precio de 22’22 euros. Si dejamos el precio tal cual, nos da la sensación de estar entre 20 y 25 (y efectivamente lo está). En cambio, si colocamos el precio a 21’99, nos da la sensación de que está cercano a los 20 euros, provocando la sensación de estar más barato. Nos llevaríamos 23 céntimos menos de margen, pero quizás la cantidad que vendamos sea superior, aumentando así nuestro beneficio.